Por qué nos decidimos por la electricidad

Energía y Objetivos del Milenio (ODM)

Objetivo 1: Erradicar la pobreza extrema y el hambre La disponibilidad de combustibles modernos y de energía eléctrica tiende a mejorar los ingresos de las familias, en la medida en que mejora su productividad mediante la creación de más valor añadido, mayor ahorro de tiempo y la consecución de mejores resultados. En otro ámbito, el empleo de energía para irrigación aumenta la producción de alimentos y facilita el acceso a la nutrición.

Objetivo 2: Lograr la enseñanza primaria universal El acceso a la electricidad y a los combustibles modernos libera tiempo para dedicarlo a tareas educativas, mejora las condiciones para el estudio –iluminación, calefacción–, y proporciona mejores medios materiales para facilitar la enseñanza y el aprendizaje.

Objetivo 3: Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer Las formas modernas de energía, especialmente la eléctrica, liberan gran cantidad de tiempo a las mujeres, permitiéndoles ser educadas para la salud, para su progreso personal y para su incorporación a otras actividades productivas en las mismas condiciones que los varones.

Objetivos 4, 5 y 6: Reducir la mortalidad infantil. Mejorar la salud materna. Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades Para esta serie de tres Objetivos ligados a la mejora de la salud, especialmente la de los colectivos más críticos, la energía proporciona la posibilidad de contar con la atención y las prácticas hospitalarias adecuadas y, también, de tener y conservar las vacunas y medicamentos en condiciones apropiadas. En un plano más ligado a la prevención sanitaria, la energía es crítica para poder disponer de agua potable y limpia, y de calor para calentar agua. Las nuevas formas de energía proporcionan combustibles más limpios para cocinar y, subsiguientemente, permitan mejorar la calidad del aire en las viviendas.

Objetivo 7: Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente El acceso a la energía moderna permite el empleo de combustibles limpios, el uso de energías renovables y el incremento de la eficiencia energética con las consecuentes posibilidades de mitigar impactos medioambientales en los ámbitos local, regional y global. Por otra parte, permite emplear de forma responsable algunos recursos naturales, como la biomasa, que son críticos para la conservación y estabilidad medioambiental. También, permite cumplir que los ciudadanos accedan al agua, la mayor parte de las actividades que supone suministrar agua necesitan energía.

Objetivo 8: Fomentar una asociación mundial para el desarrollo No es de esperar que únicamente las fuerzas del mercado sean capaces de proporcionar los servicios energéticos necesarios para cubrir las demandas de las comunidades más vulnerables. Para el logro de ese Objetivo es preciso ahormar una asociación eficaz entre los gobiernos, las entidades públicas, las agencias de desarrollo, la sociedad civil y el sector privado. Por otra parte, las cuestiones de energía y cambio climático requieren un tratamiento global, no sólo local, lo que aconseja crear y fomentar asociaciones de ámbito mundial.

No existe un Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) explícito en el área de energía. Sin embargo, ésta es una necesidad básica para alcanzar los ocho enunciados en el Plan de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Desde la perspectiva de ayuda al desarrollo, deben ser dichos Objetivos los que marquen las prioridades a la hora de apoyar proyectos de Cooperación, debiendo ser las necesidades de energía uno de los primeros puntos a plantear en dichos proyectos. Por otra parte, y siempre bajo un análisis específico, se deben dar prioridad a la energía moderna en los usos comunitarios sociales y productivos.

Prioridades del uso de energía

En este contexto, y teniendo en cuenta que en la mayoría de los casos se requiere el consumo de energía eléctrica, se considerarán prioritarios los usos siguientes:

Instalaciones de salud

Las necesidades energéticas de estas instalaciones suelen ser: o iluminación para el uso intensivo de instalaciones o alimentación a equipos de refrigeración de vacunas y medicamentos o alimentación a equipos sanitarios o cocinado de alimentos. o calefacción o climatización de aquellas dependencias en donde sea necesario. Al tratarse de centros sanitarios o pequeños hospitales, el suministro debe respetar determinados niveles de calidad para que no se comprometa el buen funcionamiento de los equipos. En algunos casos, como puede ser la refrigeración de vacunas y medicamentos, es necesario garantizar que existe redundancia mediante la instalación de fuentes alternativas que cubran el fallo de la alimentación normal.

Instalaciones educativas y de capacitación

Las necesidades energéticas de estas instalaciones suelen ser semejantes a las de las instalaciones sanitarias, aunque lógicamente con algunas especificidades: Iluminación para extender el uso horario de las escuelas de capacitación Alimentación para el empleo de medios modernos de enseñanza audiovisual (proyectores, video, grabación o medios informáticos en general). El acceso a Internet brinda hoy en día grandes posibilidades en la formación escolar. Medios para calentar o cocinar alimentos. En algunos lugares es necesario disponer de comedores y dormitorios anexos. Climatización, dependiendo de las zonas y de las épocas del año. Este uso se considera de menor prioridad que los anteriores.

Instalaciones de comunicación

Permiten la conexión de las zonas rurales aisladas al resto del mundo y sirven de apoyo al buen funcionamiento de todas las demás instalaciones de uso social. El consumo energético de estas instalaciones suele ser bajo y, sin embargo, su efecto es muy importante. Los usos energéticos en estas instalaciones se refieren principalmente a:

  • Alimentación de los equipos de comunicación oral directa, como teléfonos y radiotransmisores. Utilización de la telemedicina, empleando técnicas TIC, para facilitar la comunicación con grandes centros sanitarios dotados de profesionales cualificados.
  • Alimentación de ordenadores para, entre otros usos, acceder al correo electrónico e Internet.
  • Alimentación de los equipos de telecomunicación de gran difusión (televisión y radio).
  • Instalaciones de agua:
  • Instalación de estaciones de bombeo
    • Sondeos
    • Saneamientos
    • Depuración
    • Elevación.

La energía debe considerarse un derecho básico de todos los ciudadanos del mundo y no solo un bien de uso de los que tienen mayores rentas. (Fuentes: Declaración del Milenio, Naciones Unidas 13-9-2000 / La energía, medio para reducir la extrema pobreza en los países en desarrollo, Mariano Cabellos / Energía y Cooperación- Guía de Buenas Prácticas, de la Fundación de Energía sin Fronteras).

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