FERNANDO AZOFRA IBÁÑEZ 1995 – 2005
Después de un año y medio ya en nuestra querida tierra riojana, todavía se me van los ojos cuando veo a una persona de color por la calle, y no por tendencias racistas, sino todo lo contrario ya que me recuerda los años pasados en las tierras beninesas de Fô-Bouré. Diez intensos años que recuerdo con mucho cariño y doy gracias a Dios continuamente por las experiencias vividas.
Años compartidos con tanta gente y tan diversa (de toda raza, lengua y cultura) y con los que nunca me he sentido forastero. Me han ayudado a descubrir la importancia de valorar a las personas por lo que son, criaturas de Dios, y no por lo que tienen. La importancia de estar con ellos, de compartir tantas cosas buenas que tienen, que Dios les ha dado.
Uno de los objetivos que nos marcamos fue la promoción de ciertos jóvenes, elegidos por la comunidad, para ser catequistas. Poco a poco surgieron de casi todas las comunidades para alimentar la fe y presidir la oración dominical en ausencia del sacerdote.
He convivido con gente que sigue la religión Tradicional baribá (22,46% en nuestra parroquia) y el Islam (63,58%), sin tener grandes problemas. Si alguno surgió procuramos resolverlo hablando. El 13,96% de población restante se divide entre las distintas confesiones cristianas (católicos, protestantes, nuevos grupos cristianos) Los católicos en nuestra parroquia de Fô-Bouré bautizados, catecúmenos y simpatizantes – suman un total no superior a las 2.500 personas.
Han sido años en los que Dios me ha dado la oportunidad de crecer como persona y madurar en mi vida tanto humana como cristianamente. Aprendiendo a dedicar el tiempo a los demás, siendo con ellos y para ellos acogida y servicio, valorando el día a día como un gran don de Dios para darnos a los demás en la rutina diaria que debe ser novedad en cada instante.
